• El Capitán Trueno es un defensor de los derechos humanos que trata de imponer la justicia frente al orden establecido
  • Se ha convertido en el héroe español al que varias generaciones recuerdan con cariño
  • El Capitán Trueno tuvo que hacer frente a la censura del régimen franquista

CELIA DORIA


Todos conocemos a Batman, a Spiderman, a Superman, a todos los superhéroes que desde Estados Unidos han llegado a España para cautivar a tantos aficionados al cómic. Sin embargo, los héroes españoles como El Capitán Trueno, no tienen nada que envidiarles.

Es domingo. El niño espera ansioso la llegada de su abuelo porque sabe que, como cada semana,  le dará la paga para que se compre un tebeo. Uno más. Las estanterías de su habitación están repletas de ellos. Se amontonan también en el escritorio e incluso hay alguno en el suelo, pero aun así está deseando añadir más a su colección. Como él esperaba, su abuelo le da unas monedas y él baja corriendo a la librería a por su nueva adquisición. En la tienda, rebusca en los estantes y hojea los tebeos, pero acaba donde siempre: en la sección de El Capitán Trueno. Esos tebeos son sus favoritos. Coge el último publicado, paga y se lo lleva a casa. Se encierra en su cuarto, mira otra vez la colorida portada, repasa con sus dedos las páginas y huele el papel. Abre el tebeo y se introduce en el mundo de El Capitán Trueno.

El Capitán Trueno se convirtió en defensor de los derechos humanos con un deseo constante de imponer justicia. Fuente: César Ojeda (Creative Commons)

 

Como a él, las aventuras del caballero medieval han atrapado a miles de niños desde que el tebeo comenzó a publicarse en 1956.  Entonces, el escritor y guionista Víctor Mora, junto con el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós) crearon al popular personaje, que se ha convertido en el héroe por excelencia del cómic español. Fue la editorial Bruguera la que, preocupada por la promoción el mercado del tebeo, encargó a Mora y a  Ambrós escribir El Capitán Trueno, cuya popularidad creció rápidamente hasta alcanzar una tirada de 300.000 ejemplares y el reconocimiento internacional.

El Capitán Trueno nacía en un momento en el que el género medieval estaba en auge. Había sido explorado por dibujantes y guionistas españoles como Manuel Gago García, creador de El Guerrero del Antifaz, ambientado en los Reinos de Taifas, y por Iranzo, autor de El Cachorro. Tanto en España como en Estados Unidos se estrenaron en los años 50 películas de aventuras medievales, como El príncipe valiente, Ivanhoe o El talismán, en las que aparecen elementos que inspirarán esta colección.

Más que una historia

El Capitán Trueno se erigió como defensor de los derechos humanos en un contexto, el del franquismo, en el que las libertades se vieron drásticamente reducidas. Por esta razón, el tebeo de Víctor Mora tuvo problemas con la censura de la época, de modo que presenta una doble lectura: la de la historia propiamente y un nivel más profundo en el que El Capitán Trueno transmite mensajes para nada en sintonía con la ideología dominante en la época. Por la acción de los censores, se impulsaron o limitaron algunas situaciones del tebeo para imprimirle determinadas implicaciones sociológicas, religiosas e incluso políticas. Por ejemplo, el Reino de Thule se muestra como un gobierno paternalista y semiautoritario. Aun así, el popular personaje fue paladín de los más nobles ideales con su deseo constante de imponer la justicia frente al orden establecido.

Los tebeos de El Capitán Trueno han cautivado a toda una generación que hoy lo recuerda con cariño. Fuente: César Ojeda (Creative Commons)

 

En el momento en el que nace El Capitán Trueno, ya habían entrado en escena, al otro lado del Atlántico, los “superhéroes”, que pronto fueron importados a España. Como todos los héroes, buscan imponer la justicia frente a un villano. En este sentido, no se diferencia de los americanos que en aquel momento aparecían. Incluso su nombre, que alude a un fenómeno atmosférico, recuerda a todos aquellos que han llevado uno en su nombre.

Sin embargo, por esa doble lectura, El Capitán Trueno muestra un trasfondo ideológico importante. En el tebeo, Mora, que ya intuyó los incipientes movimientos sociales que impulsaban la liberación de la mujer, otorga a los personajes femeninos un protagonismo especial. Por ejemplo, Sigrid, la novia de Trueno, llegó a ser Reina de Thule. Por otro lado, el autor propugna con su obra la defensa de la ciencia y de los avances técnicos en varios episodios, como aquel en el que, en el laboratorio, Crispín le pregunta al mago Morgano si es allí donde realiza su magia, y el mago le responde: “La única magia que hay está en los libros de ciencia”.

Sigrid, la novia de El Capitán Trueno, junto a Goliath y Crispín, lo acompañan en sus aventuras. Fuente: Silvia Darnís (Creative Commons)

Todo ello convierte a El Capitán Trueno en un héroe similar a los que en aquel momento estaban apareciendo: un defensor de la justicia y de los derechos humanos, pero en un ambiente medieval y con un mensaje que transmitir. Reconocemos en él al mítico héroe español y cuando, hoy en día, toda una generación habla de él, recuerda con cariño aquellos días en los que, con la paga de la semana, compraban el tebeo, recorrían sus páginas con el dedo y olían el papel para introducirse en el mundo de El Capitán Trueno.

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