• Taj Mahal, situada en Zaragoza, es la tienda más antigua de España. Abrió sus puertas hace más de 40 años y, gracias a ello, es el más longevo de los 261 establecimientos especializados que hay
  • Enrique Fernández, propietario: “En cierta ocasión entró Pedro Andreu, el batería de Héroes del silencio. También Manolo Cabezabolo, que es un icono del punk de los años 90 aquí en Zaragoza”

AMAIA ARTOLETA


Taj Mahal, en Zaragoza, cuenta con el honor de ser la tienda de cómics más antigua de España. Abrió sus puertas en 1974. En la actualidad, es Enrique Fernández Valero quien lleva las riendas del negocio.

Cómic. 42 editoriales y nada más y nada menos que 2.096 títulos publicados en 2015. Un público cada vez más numeroso y 261 tiendas especializadas. Hemos querido ir a una de ellas. Nos hemos desplazado a Zaragoza para visitar la más antigua de España, Taj Mahal. Situada en la calle Juan Pablo Bonet, es el centro neurálgico de todos los amantes de la lectura a través de viñetas. La tienda antigua, la que se abrió en 1974, se situaba a tan sólo unos metros de la actual. Lugar para todo tipo de público, desde niños hasta ancianos, coleccionistas habituales, gente que entra por casualidad, alguien que compra un regalo…

El que siempre está detrás del mostrador es Enrique Fernández Valero. Muy amable. Con paciencia atiende a todos los clientes que abren la puerta y cruzan la línea que lleva a la fantasía. Habla con melancolía de la tienda antigua: “Vamos a hacer ya 20 años en esta tienda, pero guardo muy buenos recuerdos de la otra. Estaba a 50 metros de la de ahora, era muy chiquitina, y ahora es una tienda de móviles. Entrabas y era todo de madera marrón y parecía que se te iban a venir encima los libros de lo apretado que estaba todo. La recuerdo con mucho cariño, claro, también el estar con mis padres y trabajar con ellos…”.

Enrique Fernández, en el interior de Taj Mahal, moderando la presentación de tres autoras noveles. Foto: Teresa Antón

Y es que Enrique empezó desde muy pequeño en el mundo de los cómics. Con tan sólo 12 años entró a la antigua tienda Taj Mahal y el dependiente que estaba en ese momento le regaló el número 1 de Flash Gordon. Este fue su primer tebeo “serio”, pero antes de estos, ya se había aficionado a Mortadelo y Filemón [link a la entrevista a Ibáñez cuando esté], Zipi y Zape y alguna cosa de Mazinger Z. A partir de los 14 años, nos cuenta que entraba en las tiendas de cómic y lo leía todo: “Por ejemplo, con 14 años me enganché al Víbora, que era el tebeo underground para adultos que no debía leer, pero me los escondía y me los leía igualmente”. Desde esa edad, hasta que desapareció el Víbora, nos confiesa que tiene todos los ejemplares metidos en cajas.

Hasta estrellas del rock

De la tienda actual, dice que le gustan productos de todo tipo: superhéroes —el género que más se vende—, manga, tebeos europeos de aventuras… “Un poco de todo, no me gusta algo concreto, y tampoco me gusta atarme a series”. Nos cuenta alguna curiosidad que otra, como las personas más inesperadas que han entrado en la tienda. “En cierta ocasión entró Pedro Andreu, el batería de Héroes del silencio. No me acuerdo si compró algo o no, no le dije nada porque no me gusta molestar”. También Manolo Cabezabolo, que es un icono del punk de los años 90 en Zaragoza. “Había un autor, Vicente Segrelles, que es un señor que está ya retirado, pero que hacía los cómics del Mercenario y tenia familia aquí en Zaragoza, y cuando venía, muchas veces se acercaba directamente aquí. Se venía con las maletas antes de pasar por casa, venia a vernos”, comenta con una leve sonrisa.

Y, cómo no, habla sobre el propio cómic. En concreto, sobre los cambios que ha experimentado. Son cambios que se van produciendo muy poco a poco. “Quizá el cambio en el tiempo más importante ha sido el cine. Aparte de eso, yo llevo desde los 12 años aquí metido, voy a hacer 40, y permanece bastante invariable, es muy resistente a los cambios como internet. Al digital le cuesta mucho entrar, el mercado del libro es muy inmovilista, entonces los cambios llegan muy despacito”, comenta Enrique. La primera página web de la tienda empezó en 1995. Y tienen venta online, que funciona muy bien. Quitando el cine e internet, nos asegura que su día a día es muy similar.

Vista exterior de la tienda Taj Mahal. Foto: Teresa Antón

Precisamente, uno de los principales dilemas en este mundo es el digital. Muchas personas prefieren tener el libro en la mano, pasar las hojas y que a su vez se desprenda ese olor a nuevo, respirar la historia. Pero hay otras que simplemente no disponen de los medios o del tiempo y leen cómics a través de internet, descargándose los ejemplares: “No se sabe hasta qué punto ha afectado el digital, porque nos hemos visto inmersos en una crisis, y no sabes qué culpa tiene el digital o qué culpa tiene la crisis. Obviamente, gente que ha perdido el trabajo no se compra libros, y la culpa no es de las descargas de internet, porque seguramente si tuvieran dinero se comprarían el papel, porque el que es coleccionista lo es y le gusta tener el papel, el libro”, dice Fernández Valero.

A pesar de esto, internet y todo lo relacionado con el digital hace que la tienda tenga una clientela muy fiel. Gente que incluso se conoce entre sí, que van todas las semanas el mismo día y a horas más o menos parecidas para hablar entre ellos. Hay grupos de gente que quedan, en grupos pequeñitos, pero sobre todo gracias a internet. Una comunidad que cada vez va haciéndose más grande porque los lectores de cómic están aumentando.

Un futuro incierto

¿Y cómo ve el futuro del cómic? “Incierto”. Esa es la palabra que utiliza para definir lo que va a venir. Utiliza el ejemplo del dueño del videoclub de hace 20 años para comentar que nadie sabía que la tecnología iba a hacer que su modo de vida se acabase. “Con el sector del libro no sabemos hacia dónde nos va a llevar el futuro. Si el mercado nos obligará a tomar otras iniciativas o si esto seguirá así es porque el efecto fetiche del libro es demasiado poderoso como para acabar con él”.

¿Y vuestro futuro? “Quién sabe. Siempre piensas en mejorar, nosotros nos esforzamos mucho en hacer eventos, en traer autores para que hagan charlas”. Esa tarde del 8 de marzo hubo una con tres autoras aragonesas noveles que contaron su experiencia y presentaron sus primeras obras. “Traer gente de fuera sobre todo, con un poco de variedad.”, concluye.


Foto de portada: Teresa Antón

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