• “Lo que tiene de mágico el tebeo es la clausura”
  • La calle contribuye al misterio de la historia, forma parte de la magia del género

CELIA DORIA
PATRICIA ZARRALUQUI


El espacio en blanco que hay entre las viñetas de un cómic suele pasar inadvertido, pero muchas veces se convierte en un elemento clave para la comprensión total de la historia. El lector participa con su imaginación descifrando la información que el autor ha dejado oculta en las calles.

¿A qué nunca has pensado en el hueco entre las viñetas de un cómic? Esa calle suele pasar desapercibida para los lectores, que antes se fijan en el dibujo o en la historia y no reparan en el espacio que queda entre los paneles. Su mente será la encargada de rellenar ese hueco sin que ellos se den cuenta, convirtiéndose en un procedimiento esencial para comprender la totalidad de la historia.

Ese hueco se llama gutter o ‘calle’. Y el proceso mental que opera para rellenarlo con significado es la clausura: “El fenómeno de ver las partes, pero percibir el todo”, según Scott McCloud en su libro Entender el cómic. El lector se encarga de construir la historia con el autor, una particularidad que no poseen otros medios. El Torres, editor y guionista, asegura que “lo que tiene de mágico el tebeo no es el dibujo, ni siquiera la historia. Es el hueco entre las viñetas, la clausura”.

Cada día, nuestro cerebro realiza este proceso para completar la información que perciben nuestros ojos, ya que lo que vemos nunca está completo. Por ejemplo, cuando vemos a una persona de espaldas, sabemos que tiene cara porque nuestra experiencia cotidiana nos dice que es así. El cómic se sirve de ello. La información que el autor elimina, de tal modo que el lector pone en marcha la clausura, queda guardada en el espacio en blanco de las calles. Se juega con la elipsis, un procedimiento presente en todos los cómics, pero también en otras artes como el cine o la literatura, convirtiéndose en un elemento configurador del lenguaje secuencial (véase el ejemplo 3). El lector se convierte en “un colaborador voluntarioso y consciente y la clausura es el agente del cambio, del tiempo y del movimiento”, según McCloud. Pero la exigencia mental varía según qué quiera eludir el autor, puede ir desde el salto de un momento a otro, a la combinación de dos viñetas que no tengan nada que ver entre sí.

“El espacio que has quitado entre una viñeta y otra viene a ser el subtexto de lo que estás contando. Estás viendo una imagen, estás viendo otra, pero entre medio hay algo que se está quedando vacío”, explica Gregorio Muro, ‘Harriet’, autor de cómic. La calle contribuye al misterio de la historia, forma parte de la magia del género.

Ejemplo 1: Lector cómplice
Scott McCloud utiliza este ejemplo para explicar qué es la calle y su valor. Imagen: Extraída del libro “Entender el cómic. El arte invisible” de Scott McCloud. Editorial: Astiberri. Pág. 66.

 

En el ejemplo 1, la elipsis juega papel fundamental porque obliga al lector a imaginarse lo que ha pasado. Su mente es capaz de deducir qué ha ocurrido con el personaje, aunque no aparezca dibujado. La calle deja en manos del lector la muerte del hombre, y habrá tantas interpretaciones como lectores, que se convierten en cómplices o autores del asesinato porque este ocurre en su imaginación.

Ejemplo 2: Suprimiendo lo obvio
Ibáñez hace uso de una elipsis casi imperceptible en este ejemplo. Imagen: Extraída del cómic “Pepe Gotera y Otilio. Campeones de la risa” de Francisco Ibáñez. Editorial: elPeriódico. Pág. 9.

 

En este ejemplo de Francisco Ibáñez, se puede ver una transición de acción a acción. No se ve al personaje subiendo las escaleras, pero lo que ha dicho en la viñeta anterior y la calle permiten al lector no extrañarse al ver al personaje en la siguiente escena.

Ejemplo 3: Historias largas, historias cortas
La misma historia se puede contar en 20, 10 o 4 viñetas, como explica McCloud. Imagen: Extraída del libro “Entender el cómic. El arte invisible” de Scott McCloud. Editorial: Astiberri. Pág. 85.

 

Scott McCloud pone como ejemplo del valor de la elipsis una historia que se puede contar en diez viñetas, cuatro o dos, dependiendo del grado de exigencia que se le quiere pedir al lector. Gracias a esto explica la importancia del equilibrio entre contar mucho y no contar nada.

Ejemplo 4: Jugando con la imagen
Natacha Bustos juega con la calle para crear perspectivas. Imagen: Extraída del blog personal de la autora.

 

La calle también puede emplearse para generar otro tipo de efectos. Natacha Bustos emplea el gutter para jugar con las distancias entre el dinosaurio y la niña. En las dos primeras viñetas parece que se encuentran muy cerca, pero el espacio en blanco evita que el lector se extrañe cuando en la siguiente imagen aparecen más distanciados.

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