• “El negocio va bien, el cómic va bien, pero eso no significa que los autores nos estemos forrando”
  • “Yo no quiero hacer un sermón, lo que quiero es contar una historia de la que no se pueda despegar el lector”
  • “El buen resultado de una colaboración depende en buena medida de esa elección que haces al escoger al dibujante”

AMAIA ARTOLETA

CARMEN CINTAS


El Premio Nacional de Cómic 2010 nos recibe en su casa de Vitoria. Nos invita a sentarnos en el sofá verde con cojines rosas de su salón, rodeado de premios, libros y discos. Un espacio decorado con gusto. Ya en la conversación, se muestra cercano y muy amable. Cotidiano, todavía con el acento maño de su tierra, nos cuenta sin pelos en la lengua su percepción del noveno arte, además de otros temas de la actualidad. Toda la tarde charlando, un tiempo que se hace corto. Un tiempo que hace reflexionar, aprender, y que ayuda a conocer a Antonio Altarriba, autor de obras como El ala rota, El arte de volar, Yo, asesino o El perdón y la furia, su último trabajo.

Como guionista, ¿usted busca al dibujante o al revés?

Aquí en España, es el guionista el que tiene que buscar al dibujante. El guionista es más dependiente, porque un texto sin una realización gráfica es de muy difícil distinción. Un guión sin dibujante no tiene salida. Sin embargo, de la otra forma ocurre lo contrario. Un dibujo sin texto, aunque sea malo, siempre tiene un hueco. Un guionista tiene que conocer bien el medio, qué dibujantes existen y saber a quién le interesa tu trabajo. En Francia, por el contrario, ocurre a la inversa: saben que el éxito de una historieta depende del guión que lleve detrás, y por eso los propios editores asignan a los guionistas distintos dibujantes.

 

Ha realizado obras con temáticas muy diferentes. ¿Cómo elige al dibujante?

Cuando empecé a trabajar como guionista, parecía que éramos como un parásito. No se sabía muy bien cual era nuestra función. Mucha gente pensaba que lo único que hacíamos era poner el texto dentro de los bocadillos. Pensaban que primero el dibujante dibujaba y luego iba yo y rellenaba con un texto. Ahora se valora mucho más el trabajo del guionista y ya se entiende el cómic como una unidad de texto e imagen. Es importante buscar al dibujante que mejor convenga a la historia que quieres hacer. En mi caso, por ejemplo, con El arte de volar o El ala rota sí que veía bien a Kim. Sin embargo, no lo veía haciendo Yo, asesino. En esta obra tan negra veía claramente a Keko, y lo llamé para proponérselo. El buen resultado de una colaboración depende en buena medida de esa elección que haces  al escoger al dibujante.

 

No será fácil encontrar al dibujante adecuado para una obra.

Antes era yo quien iba detrás de los dibujantes, les tenía que seducir y presentarles una historia donde ellos estén a gusto. Ahora ya llevo muchos años trabajando en esto y me he dado cuenta  que es muy importante conocer a gente, tener algún éxito editorial. Si eres un guionista que has tenido éxito, resulta mucho más fácil encontrar un dibujante. Otro factor importante es el de los derechos. Cuando trabajan dos personas, los derechos hay que repartirlos. Por tanto, si ellos ven que tienes éxito y vendes mucho, les interesa más. Ahora, en mi caso, hay dibujantes que me prestan sus servicios.

Antonio Altarriba
Antonio Altarriba ha cultivado todos los géneros literarios y se ha especializado en el estudio del cómic. En 2010 ganó el Premio Nacional del Cómic con su obra ‘El arte de volar’. Foto: cedida.
¿Qué ocurre si no le gusta el resultado de los dibujos?

Nunca he estado en la situación de decir: me gustan tan poco estos dibujos, que no quiero poner mi nombre en esta historia. En general me considero afortunado porque siempre me han gustado los resultados. Aunque en algunos casos más que en otros. Cuando recibes páginas nuevas, se da un momento entre emocionante e inquietante, porque no sabes con qué te vas a encontrar. Hay ocasiones que los resultados superan tus expectativas y otras veces no tanto. En el caso de El ala rota y El arte de volar, tuve que dejarle a Kim mis álbumes de foto para que pudiese dibujar a mis padres. Aunque en el resultado final no se parecían en nada, quedaron muy bien.

 

El arte de volar y El ala rota son dos obras importantes para usted.

Si, son dos libros muy importantes, tanto editorial como personalmente. He contado, por un lado, la vida de mi padre, y, por otro, la de mi madre. El arte de volar vino tras el suicidio de mi padre. Su muerte me dejó muy tocado, así que, más que una inspiración, escribirlo ha sido como una terapia, sentí la necesidad de contarlo. Tras esto, vino la muerte de mi madre y fue cuando escribí El ala rota. En ambos casos, hay un trasfondo histórico y social, aparte de una fuente de inspiración personal y familiar. Represento a personas que pertenecen a un grupo social concreto: una clase social baja y que sufre situaciones de explotación.

 

Y en el resto de sus obras, ¿en qué se inspira?

Todos mis cómics tienen un trasfondo político y social. Una de las cosas que más me motivan es que estamos en un mundo cada vez más injusto, y cada vez me revuelve más cómo vamos perdiendo oportunidades, libertades… Por eso, creo que el punto de partida en mis cómics es siempre una situación injusta, que tiene un reflejo social muy claro.  Otra fuente de inspiración que me sirve mucho son las opiniones de los lectores que vienen a la firma o presentación de una obra. Es una opinión más directa, menos elaborada y más sincera.

 

En Yo, asesino habla del problema del mal, de por qué se mata. ¿De dónde le viene esta idea?

Yo, asesino parte de algo muy evidente. Durante mucho tiempo di clases en la Universidad del País Vasco y tenía alumnos que faltaban a clase. Pregunté por qué no venían y me decían que los habían detenido porque pertenecían a un comando de ETA. Eran chicos de 20 años que habían decidido que matar era necesario y les parecía bien. Aquí fue cuando empecé a preocuparme y a pensar quiénes les habían inculcado a estos chicos esta mentalidad y tomar esta decisión tan tremenda. Y Yo, asesino surge de aquí, un protagonista que mata por nada y se enfrenta con los que se suponen que matan por la patria. Lo que hago es poner este tipo de situaciones, en este caso los motivos por los que la gente decide matar, y las envuelvo en una acción trepidante que enganche y atrape al lector. Yo no quiero hacer un sermón, lo que quiero es contar una historia de la que no se pueda despegar el lector.

 

De todas sus obras, ¿cuál le ha llevado más trabajo?

El arte de volar me llevo mucho tiempo. Con el suicidio de mi padre me costó desbloquearme para poder escribir. Estuve varios años sin poder hacer nada, pero fue necesario para que las cosas se pusieran en su sitio y yo pudiera escribir. Esta obra me llevó dieciocho o veinte meses. Sin embargo, los guiones más complicados son los que he realizado con Luis Royo, que no tenían ninguna palabra, eran mudos, y necesitaban un guión muy preciso para que en la imagen se reflejaran muy bien.

¿Se puede vivir del cómic?

En España nadie puede vivir del cómic solo con el mercado español. Un autor cobra una media del diez por ciento del precio de venta al público. Y si son dos autores, menos todavía.  Los que están viviendo ahora del cómic es porque venden también en el extranjero.

 

¿Qué opina del futuro del tebeo?

Si me hubieran hecho esta pregunta hace 15 años, hubo un momento donde el futuro del cómic se veía un poco comprometido.  Y ahora es un medio que lo veo en alza, tanto en España como en otros países.  Lo que pasa es que cada vez hay más público. Hace unos años habría sido imposible que unas chicas vinieran a hacerme una entrevista de cómic, era una cosa “de chicos”. Había pocas autoras y lectoras. También están aumentando las editoriales. Hay  grandes editoriales, como Planeta o Salamandra, que están viendo que hay negocio y están abriendo su sección de cómic. El problema es que está aumentando el volumen de negocio, los títulos que se publican y ejemplares, pero también el número de autores, de tal manera que estos cada vez tocan a menos. Es decir, pueden bajar los precios de las obras porque, al existir tanto autor, no pasa nada que uno rechace la oferta porque siempre habrá otro dispuesto. Tienes que tragar y aceptar condiciones mínimas para poder publicar y mantenerte en el negocio.

 

 ¿En qué está trabajando ahora?

Ahora mismo estoy junto con Keko en un nuevo proyecto. Tras el éxito de Yo, asesino, recibimos muchas sugerencias tanto de editores como del público para que continuáramos con la obra. Tenía un final abierto y no sabían qué iba a pasar con los protagonistas. Se dejaron muchos cabos sueltos. Así que hemos pensado hacer una trilogía, que yo llamo trilogía egoísta. Serán tres “yo”: Yo, asesino, Yo, loco y Yo, mentiroso. En las tres obras el género es el thriller, con asesinatos, mafias…Siempre se utilizará el mismo planteamiento: un protagonista, distinto en las tres obras, que lleva un monólogo interior donde explican su situación, sus motivaciones… Son historias negras, con asesinatos, y siempre tienen un componente social.

En Yo, asesino era el problema de mal, por qué se mata, por qué no…. En Yo, loco vamos a trabajar una denuncia a las industrias farmacéuticas y la sobresaturación de medicamentos. Es un perfil donde unos centros de estudio se dedican a hacer perfiles patológicos para así poder vender más medicamentos. Y Yo, mentiroso tratará sobre la manipulación mediática. Cómo los medios actuales focalizan unos temas más que otros o llegan a inventar información.

 


Obra de cómic favorita.  Asterios Polyp

¿Un personaje suyo? No me quedaría con ninguno. No me siento identificado con ninguno de ellos.

Comienzos. Durante mi infancia. Yo pertenezco a una generación donde la literatura infantil eran mayoritariamente los tebeos. Me recuerdo en mi casa estudiando con el tebeo debajo del libro para que mi madre no me pillara. Por otro lado, he vivido mucho tiempo en Francia y allí el mundo del cómic es más creativo, libre. Los primeros guiones de cómic los empecé a realizar en el año 76 en algunos fancines de Zaragoza. Y a partir del 78 empiezo a publicar guiones con dibujos de Luis Royo.

Forma de trabajar. Empiezas con una idea, le das vueltas, vas viendo qué personajes podrían insertarse, pero es un trabajo que realizas en tu cabeza, sin que se plasme en el papel. Cuando ya tienes la estructura básica, lo concretas en la sinopsis (teniendo en cuenta el trabajo del dibujante) Y a partir de aquí te pones en en contacto con un dibujante y el editor. 

Y cuando no trabaja, ¿qué hace? Fui profesor de Literatura francesa en la Universidad del País Vasco hasta hace poco tiempo, cuando me jubilé. Ahora mi trabajo es ir de gira y presentaciones de libros y el rato libre es para escribir. Y cuando tengo vacaciones me gusta quedarme en casa y descansar.

¿El cómic en España goza de buena salud? Sí. El negocio va bien, el cómic va bien, aunque eso no significa que los autores nos estemos forrando.

¿Qué aporta el cómic a la forma de contar historias? Las dos grandes formas de contar el mundo son las imágenes y las historias. Narrar en imágenes y en palabras son los dos grandes vehículos tradicionales que el cómic junta. La imagen está muy bien dotada para la parte descriptiva de la narración. Tiene una concreción mucho mayor que una novela.


Foto de portada: Cedida

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  1. […] dobló en asistentes a la pasada, destacaba Álvaro Pons, premiado por su difusión en el cómic, Antonio Altarriba y Kim, como Mejor Obra Nacional por El ala rota, Marcello Quintanilha, como Mejor Obra […]

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